Siempre seguí la misma dirección: la difícil, la que usa el salmón.
Hoy su cara está en todas las remeras, es un muerto que no para de nacer.
Hoy su cara está en todas las remeras,
es un muerto que no para de nacer.
… después, cuando ya no queda nada, no hay más ojos, no hay más manos,
lo querés acariciar…